capitulo 4
Si algo le gustaba y desestresaba a Sasuke era
practicar karate, un deporte que Deidara tuvo que dejar por culpa de una
lesión. Era ponerse el kimono y ajustarse el tintaron negro
a la cintura, y la seguridad y concentración se apoderaba de el. Por eso
siempre que su trabajo en EBC se lo permitía, se inscribía en las competiciones.
Por suerte para el, la mayoría de las veces salía victorioso. Era un buen karateka
y el lo sabía. Gozaba del empuje necesario para ganar medallas y honrar a su
profesor, compañeros y gimnasio.
Aquella tarde, la mujer rubia que le había tocado como adversaria en el tatami lo estudiaba con atención. Con seguridad, se tantearon hasta que se lanzaron al ataque. La mujer del kimono azul estaba nerviosa. Demasiado nerviosa. Y el, con tranquilidad, consiguió encajar un Yoko Geri Kekomi certero. Dos puntos. La rubia había oído hablar de el, y pudo comprobar su seguridad y sangre fría cuando, sin esperárselo, recibió un Uchi Geri Fumikomi que la barrió y la hizo caer. Sin dejarla reaccionar, la inmovilizó en el suelo. Ganó aquel combate y los dos siguientes. Quedó segundo en el campeonato en la categoría sénior femenino y donceles.
Pero la alegría se le borró del rostro tras recibir su medalla, cuando vio entre el público a Arashi ¿Qué narices hacía él allí? Como era de esperar, iba tan guapo y conjuntado como siempre y aplaudía con orgullo.
Después de una merecida ducha con sus compañeros, que bromearon con las incidencias ocurridas en la competición, se puso unos vaqueros y una camiseta negra de manga corta de Gurú. Salió de los vestuarios y buscó a sus amigos entre el público. Pero antes de que se pudiera mover, una mano la agarró.
-Nene ¡has estado colosal!
«Dios mío, dame paciencia o te juro que éste hoy se traga los dientes», pensó, intentando mantener su autocontrol.
Arashi continuaba atosigándolo y su paciencia comenzaba a hacer aguas. Tras mirarle, deseó soltarle un buen Mawashi Hiti Ate con el codo seguido de un Mae Geri con la punta del pie. Pero conteniendo sus impulsos más animales, se limitó a responderle todo lo educadamente que pudo.
-Gracias Arashi. Y ahora, adiós Arashi.
Pero él lo volvió a sujetar y el, con cara de pocos amigos, le taladró con los ojos.
-Vamos a ver, pedazo de sordo, ¿en qué idioma he de decirte que me dejes en paz? ¿Que me estás atosigando y que al final voy a cometer una locura?
El, se acercó a el con una de sus encantadoras sonrisas.
-Mmmmm nene, me encanta cuando sacas tu carácter español-le cuchicheó al oído.
Mirándolo incrédulo mientras la gente les empujaba al pasar junto a ellos, cansado, agotado y terriblemente enfadado, soltó la bolsa de deporte para acercarse a él, que no se movió un centímetro.
-A ver... Te lo digo por última vez. Deja de perseguirme. Deja de acosarme o... —le siseó en la cara.
-Deja de decir tonterías, cielo. Quiero que vuelvas a casa. Te necesito-respondió él, sorprendiéndolo.
Incapaz de razonar, con un rápido movimiento le cogió del codo y se lo dobló, haciéndole agachar en una actitud de lo más humillante sin importarle cómo les miraba la gente.
-Antes se congela el infierno, a que yo vuelva contigo, ¡so merluzo!-le silbó al oído.
Y dicho esto, le soltó una patada en el trasero que hizo que Arashi cayera de bruces contra el suelo. Él se levantó como un resorte, avergonzado. En ese momento aparecieron Iruka y Deidara que miraron a su amigo alucinado.
-¿Cómo has podido hacerme esto?-gruñó, enfadado.
Con una sonrisa de satisfacción en los labios, se acercó para intimidarle.
-Esto sólo ha sido un toque, Arashi. Te estoy diciendo que me dejes en paz, y te lo estoy diciendo muy relajado. Pero oye, mi paciencia se está acabando y a partir de ahora, cada vez que te sienta cerca, te aseguro que terminarás por los suelos. ¿Entendido? —le respondió muy seguro de su superioridad en combate.
Arashi, limpiándose la americana aún con la mano, le miró con gesto de enfado y, sin decir nada más, se dio la vuelta y se marchó. Deidara y Iruka se acercaron hasta su amigo y, tras recoger la bolsa de deporte del suelo, se lo llevaron a beber algo fresco. Lo necesitaba.
Media hora después, en un pub, mientras charlaban sobre lo ocurrido en la competición de karate y posteriormente con Arashi, Deidara se acordó de algo.
-Cambiando de tema... ¡Me ha tocado un viaje!-gritó emocionado.
Aquello hizo reír a Iruka mientras Sasuke se quedaba muy sorprendido.
-No me digas... ¿Adónde?-preguntó, asombrado.
-¡A Escocia! —respondieron Deidara y Iruka, al unísono.
-¿Escocia? ¿Te ha tocado un viaje a Escocia?-rió Sasuke, al recordar la cantidad de veces que habían planeado ir allí de vacaciones.
-Ay, Sasuke, te juro que aún no me lo creo.
-¿Pero dónde te ha tocado?-preguntó éste, aún riendo.
-En el polideportivo. Con la entrada te daban una papeleta. Y tras los combates, se ha procedido al sorteo. Cuando han dicho el número doscientos cuarenta y seis y he visto que era el mío, ¡casi me da un infarto!
-Lo corroboro-rió Iruka-. Si no es porque he gritado yo, aún estaría esta pánfila mirando el número con cara de perdido.
Deidara miró a sus amigos y gimió, con gesto grave.
-Lo que pasa, chicos, es que el viaje es sólo para dos personas y somos tres.
Sasuke y Iruka sonrieron. Deidara era generoso y bueno.
-No te preocupes, cariño-dijo Iruka-. Lleva a Sasuke contigo. El se merece salir y divertirse.
-¿Y tú qué?-preguntó Sasuke-. Tú también necesitas salir y despejarte. Estoy seguro de que unos días lejos de tu Kakashi, os vendrá bien a los dos.
-Yo también estoy seguro-protestó Iruka-. La verdad es que últimamente, aunque nos seguimos queriendo mucho, no hacemos más que discutir.
-¿Ves como te vendría bien a ti también?-confirmó Sasuke, consciente de que Kakashi y su amigo eran tal para cual. Aquella pequeña separación les vendría de lujo.
-Sí, pesado-contraatacó Iruka-. Pero tú necesitas espacio y no encontrarte al idiota de Arashi por todos los lados. No sé cómo hace para saber siempre en dónde estás. Es como si tuviera un radar localizador en cuanto a tu persona se refiere.
-Sí. Yo que tú comenzaría a pensar que te ha instalado un GPS-se burló Deidara.
Sasuke asintió. La insistencia y el encontrarse continuamente con su ex, lo estaba volviendo paranoico.
-Sí. La verdad es que dejar de verle, oírle o leerle durante unos días no estaría mal. Pero no. Me niego Iruka. Tú también te mereces ir.
-Además está también tu sueño-le recordó Iruka-. Ir a Escocia significaría visitar el lugar con el que sueñas desde niño ¡no lo olvides!
Sasuke sonrió al escuchar aquello. Era cierto. Podría visitar el castillo de Elcho y, por fin, conocerlo.
-A ver, chicos —susurró Deidara tras beber de su vaso-. Estoy pensando que este viaje sería algo fantástico para los tres. Sería una manera de estar solos y juntos unos días, antes de que Iruka vuelva definitivamente a España con su Kakashi.
-¡Qué buena idea! Sería toda una aventura-aplaudió Sasuke
-Oh, Dios, ¡sería colosal!-susurró Iruka emocionado.
Regresar a España era un hecho. Y aunque le costó decidirse, ya no había vuelta atrás. La empresa de Kakashi regresaba a Madrid y con ella, ellos dos.
-¿Qué os parece...-propuso Deidara-, si vamos a la agencia de viajes que me han dicho los del sorteo y vemos qué se puede hacer?
Una hora después, los tres salían de la agencia con una sonrisa de oreja a oreja. Habían conseguido cambiar fechas y hoteles y, el viaje que en un principio era para dos, lo habían convertido en un pack para tres. Salían para Escocia al cabo de tres semanas.
Continuara….
Pd: apartir de el lunes actualizare todos los dias este fanfic :)
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