sábado, 1 de noviembre de 2014

Pideme lo que quieras

capitulo 29

Viernes

Mi desesperación es máxima.

Ni una noticia. Ni una llamada. Nada.

No se absolutamente nada de el. Y eso me hace entender que efectivamente fui su juguete durante unos días y ahora solo espero olvidarme de el.

Mi jefa es una borde. Hoy me ha montado un numerito delante de varios compañeros, No la he mandado hacer puñetas porque hay mucho paro, porque si no…esta se iba a enterar de quien es Sasuke Uchiha.

Por la tarde, me llama mi amiga Hotaru y quedo con ella para ir al cine. Vamos a ver la película Tengo ganas de ti y lloro…lloro como una magdalena. Es preciosa y triste a la vez. Me siento como Ginebra, una guerrera luchadora e incomprendida, y enamorada hasta las trancas de un hombre que guarda secretos.

A la salida, mis amigos, que nos esperan, se ríen de mi. Ninguno entiende que llore por una película y proponen ir a tomar unos pinchos a la plaza Mayor. Saben que me gustan y eso me alegrara.

Entre pincho y pincho, caen muchas cervezas y por fin consigo sonreír. De allí nos vamos a tomar unas copas y, a las cuatro de la mañana, ¡por fin vuelvo a ser yo! Río, me divierto y bailo como un loco, aunque para eso me he bebido los suministros de ron con Coca-Cola de todo Madrid.

A la mañana siguiente, el zumbido de la puerta me despierta.

Me tapo la cabeza con la almohada, pero el zumbido sigue y sigue…Cabreado, me levanto y descuelgo el telefonillo.

-¿Quién es?

-Hola, tito. Somos mami y yo.

Lo que me faltaba.

¡Mi hermano!

Les abro la puerta con desgana. Comenzar el día con la negatividad de mi hermano me desespera, pero no tengo escapatoria. Mi pequeña sobrina se tira a mis brazos como una bomba nada mas verme y mi hermano, al ver mi estado, pasa sin decir ni mu y rápidamente pone la tele. Busca el canal de los niños y, en cuanto sale Bob Esponja, la pequeña desaparece de nuestro lado. Menudo enganche tiene a esos ridículos dibujos.

Entro en la cocina, como un espíritu.

Me preparo un café y mi hermano me sigue. Su gesto es serio y presiento que va a acribillarme a preguntas. Veo como encoge el cuello.

-Lo primero, dame mi copia de las llaves de tu casa ahora mismo.

Con ganas de degollarlo, voy hasta el aparador de la entrada, las saco y se las pongo en la mano en cuanto llego de vuelta a la cocina.

.Lo segundo-prosigue-, eres un mal hermano. Te he llamado cientos de veces durante estos días y no me has devuelto las llamadas. ¿Y si hubiera pasado algo grave?

No contesto. Tiene razón. A veces soy un descerebrado y esta vez asumo que lo he sido.

-Y lo tercero, ¿Qué narices te pasa para que tengas esta pinta desastrosa?

-Itachi, anoche Salí de juerga y me he acostado a las siete de la mañana. Estoy destrozado.
Mi hermano se prepara otro café y se sienta frente a mí.

-Desde luego, la juerga ha tenido que ser apoteósica. Tu pinta lo dice todo.

-Lo ha sido-murmuro, mientras cojo una aspirina. La necesito.

-¿Fue con el chulazo ese con el que sales?

-No.

Su gesto se descompone y el mío mas al pensar en Naruto.

A mi hermano, Hotaru y mis amigos no les gustan. Eso de que lleven piercings en la ceja y tatuajes le parece algo de delincuentes. Esta muy equivocados, pero como ya se lo he intentado explicar muchas veces, paso de seguir con el mismo rollo. Que piense lo que le salga del mismísimo mondongo.

-Ositooooo…no me digas que la juerga ha sido con esos amigos que tienes porque me cabreo.

Me encojo de hombros y suelto:

-Cabreate. Así tendrás dos oficios: cabrearte y descabrearte.

-¿Y que me dices de Naruto? Así e llama, ¿verdad?

-Si.

-¿Sigues con el?

-No.

-Pero ¿Por qué?

-¿Y a ti que te importa, Itachi?

-Por Dios, Sasuke, parecía un tío que se viste por los pies. ¿Cómo lo dejas escapar?

Ese comentario es de mi padre, pero, no contesta con lo que ha dicho y a pesar de que lo miro con mi gesto e << ¡Cállate o te callo yo de un puñetazo!>>, prosigue:

-Desde luego, Sasuke, no te entiendo. Neji, el hijo de Hiashi bebe los vientos por ti y tu pasas de el y ahora, para otro hombre interesante, decente y con pinta de serio que se fija en ti, ¡lo pierdes!

-Joder… ¡¿Te quieres callar!?

Mi hermano arruga el cuello. Uy, mal asunto.

-Pues no. No me voy a callar. Llevo sin verte días y cuando te llamo no me coges el teléfono. Y hoy vengo a verte y te encuentro hecho un piltrafo humano por haber salido con tus amigotes. Y encima ya no estas con Naruto.

Resoplo. Resoplo y resoplo.

Y, cuando creo que ya no tengo mas aire viciado en mi cuerpo que soltar, miro al plasta de mi hermano.

-Mira, no tengo ganas de hablar sobre Naruto, ni sobre mis amigos, ni sobre Neji, ni sobre nada. ¡Todo eso me importa una mierda! Llevo una semana de perros en el trabajo y anoche salí porque necesitaba divertirme y olvidarme de todas las cosas que  me machacan la cabeza. Y ahora tu estas aquí gritándome como un poseso sin corazón, sin querer darte cuenta de que la cabeza me estalla…Y como no te calles te juro que soy capaz de hacer cualquier cosa, y no buena, precisamente.

Mi hermano mueve su café, le da un trago y, tras dejarlo sobre la mesa, se le arruga la cara, pone gesto de perro pachon y se pone a llorar.

¡Perfecto…! ¡Lo que me faltaba!

Al final, abandono mi silla para acercarme ha el y lo abrazo.

-Vale…perdona, Itachi. Perdona por haberte gritado así. Pero ya sabes que no soporto que te metas en mi vida y…

-Tengo algo que explicarte y no se como hacerlo, osito.

Aquel cambio en la conversación me desconcierta.

-Vamos a ver, ¿otra vez estamos con que Kisame te engaña?

Mi hermano se seca los ojos. Se levanta. Observa a mi sobrina desde la puerta y, acercándose de nuevo a mí, murmura:

-Sasuke. Te he llamado mil veces para explicártelo.

Asiento. He visto sus llamadas perdidas pero he pasado de el. Me siento fatal.

-Yo…yo es que no se donde empezar-cuchichea-. Es todo tan…tan…

Eso me pone la carne de gallina y me comienza a picar el cuello. ¿Será cierto que el atontado de mi cuñado lo engaña? Convencido de que esta vez la cosa es grave, le tomo las manos.

-Tan ¿Qué?

Mi hermano se tapa la cara con las manos y yo me quiero morir de angustia. Pobrecito. Soy peor que un brujo. Lo conozco y lo esta pasando fatal.

-Es que me da vergüenza.

-Déjate de vergüenzas. Soy tu hermano.

-Kisame y yo0 hablamos seriamente la semana pasada cuando vino de su viaje.-Hago un gesto comprensivo con la cabeza. Eso es un buen comienzo-. Me ha dicho que no tiene ninguna amante y que me quiere, pero…

-¿Pero?

-Al día siguiente de nuestra conversación, el miércoles de la semana pasada, cuando Seiya se durmió cerro la puerta del salón y…y…puso una peli de esas guarras.

-¿Una peli porno?

-Si. ¡Oh, Dios…! ¡Que cosas vi!

Me río. No puedo remediarlo.

-Venga, Itachi, no me seas aguafiestas. Verías a gente dale que te pego y…

-…Y tríos y orgías y…

-Vaya…veo que Kisamito te cultirizo.

Ambos soltamos una carcajada.

-Reconozco que ver eso me subió la libido a mil y…bueno…-susurra-…Una cosa llevo a la otra e hicimos el amor en el salón. ¡En el suelo!

-¡Vaya no me digas!

-Como te lo cuento.

Divertido por saber que a mi hermano hacer sexo en e suelo le parece inaudito, musito:

-Bueno, ¿y que tal?

Sonríe. Se muere de la vergüenza y murmura sin mirarme:

-¡Oh, Sasuke…! Fue como cuando éramos novios. Pasión en estado puro.

Lo agarro de las manos y lo incito a mirarme.

-Eso es fantástico. ¿No es lo que querías? ¿Pasión?

-Si.

-Entonces, ¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras con esa cara?

-Porque en eso no termina la cosa. El sábado quise sorprenderlo yo. Hable con la madre de una amiga y lleve a Seiya a dormir a su casa. Prepare una cenita, fui a la peluquería y…y…

-¿Y?

-¡Ay, Osito! ¡Que me da vergüenza!

Pongo los ojos en blanco y resoplo.

-Pero vamos a ver, si me vas a decir que viste otra película porno con tu marido y lo hicisteis contra la puerta, ¿Dónde esta lo malo?

Mi hermano se pone la mano en el pecho.

-Sasuke…es que no solo lo hicimos en el sofá y en el suelo, es que lo hicimos sobre la lavadora y en el pasillo.

-Vaya con Kisamito… ¡Menudo machote tienes en casa!

Por fin, mi hermano ríe a carcajadas y se acerca a mí.

-Me compro un conjunto muy sexy y me lo izo poner.

-Genial, Itachi…

-Y luego…cuando menos me lo esperaba, me hizo otro regalo y…

-¿Y?

Itachi bebe un trago de su café. Saca su abanico, se da aire y añade colorado como un tomate:

-Me regalo un…un…un…consolador. Vale, ¡ya lo he dicho! Dice que quiere que juguemos en la cama, que nuestra relación lo necesita y entonces fantaseamos.

Me entra la risa otra vez.

¡No lo puedo remediar!

Mi hermano me mira y, molesto ante mi reacción, murmura.

-No se que te hace tanta gracia. Te estoy diciendo que…

-Perdona…perdona, Itachi.-Me pongo serio y bajo la voz, como el-. Me parece estupendo que Kisame te regale un consolador y fantaseéis. Si así vuestra vida sexual se reactiva, ¡genial! Fantasear es bueno…La imaginación esta para algo ¿no crees?

El asiente rojo como un tomate.

-¡Ay, Sasu…! Me pongo colorado de recordar las cosas que me decía Kisame.

Intento entenderlo. Intento imaginarme lo que Kisame le decía y eso me hace sonreír. Al final, los humanos nos parecemos los unos a los otros más de lo que pensamos. Me acerco a su oído.

-Vale…no me cuentes lo que Kisame te decía pero ¿Qué tal con Don Consolador?

-¡Sasuke!

-¿Le has puesto nombre?

-¡Osito, por Dios!

-Venga, va… ¿te gusto o no?

Mi hermano vuelve a ponerse como un tomate pero, al ver que no le quito ojo, asiente.

-Oh, Sasuke, fue fantástico. Nunca pensé que un aparatito de esos que vibra y se mueve con pilas junto con la imaginación pudiera dar tanto juego. Solo puedo decirte que desde el sábado no hemos parado. Estoy asustado, ¿será malo tanto sexo? Con decirte que me duele hasta el trasero…

Divertido por la confidencia de mi hermano vuelvo a reírme. No lo puedo remediar.

-Pues dile que te regale otro vibrador-cuchicheo en su oído de nuevo-. ¡Es alucinante!

La cara de mi hermano ahora es un poema.

Yo…su hermanito pequeño, acabo de revelarle que nada de lo que el me pueda contar me asombra. Deja el abanico sobre la mesa y ase acerca a mí.

-Pero ¿desde cuando tú utilizas esas cosas?

-Desde hace tiempo-miento.

-¿Y por que no me lo habías dicho?

Asombrado por aquella pregunta, clavo mi mirada en el.

-Vamos a ver, Itachi, el que tu necesites explicarme tus intimidades en la cama con tu marido no significa que yo necesite explicarte las mías. Los utilizo y punto. Y ahora, si tu has visto que te excitan, te ponen o como quieras llamarlo, disfruta del momento y seguro que tu vida será mas feliz.

Mi hermano asiente y le da un nuevo trago a su café.

-Eres mi mejor amigo y necesitaba decírtelo. Sabía que no te escandalizarías y me animarías a que siguiera jugando con Kisame.

Sonrió, le tomo de la mano y el sonríe también. En ocasiones parezco yo el hermano mayor y eso me gusta.

-Esas cosas, como tu las llamas, son juguetes sexuales y no hay ningún mal en utilizarlos-cuchicheo, finalmente, entre risas-. Y si…yo también juego con ellos y con la imaginación. Creo que noventa por ciento del planeta lo hace, pero pocos lo dicen. El sexo, ya sabes que es tabú y, aunque todos lo hacemos, ninguno hablamos de ello. Pero el morbo es el morbo y hay que disfrutar de el.

Naruto regresa a mi cabeza y, con una sonrisa tonta, añado:

-Recuerdo que la persona que me regalo mi primer juguete me dijo que cuando un hombre regala un aparatito de esos a un doncel o mujer es porque quiere jugar con el y pasarlo bien. Por lo tanto, hermanito, ¡a disfrutar, que la vida son dos días!

De pronto, mi hermano suelta una carcajada y yo lo imito. Aun no me puedo creer que yo este hablando de vibradores y utilizando la palabra <<jugar>> con mi hermano cuando entra mi sobrina en la cocina.

-¿De que os reís?

Contra todo pronostico, Itachi me guiña un ojo y dice, mientras y o me río a carcajadas.

-De lo mucho que a tu tío y a mi nos gusta jugar.

Esa noche, tras una tarde de risas y confidencias con la hora ¡alocado de mi hermano!, enciendo el ordenador nada mas irse los dos y me quedo ojiplatico. ¡He recibido un correo de Naruto! Nervioso, lo abro y me sorprende ver que leva un archivo adjunto. Abro el archivo y veo una foto mía de la noche anterior, bailando como un loco con los brazos en alto. Eso me cabrea. ¿Me ha vuelto a espiar? Pero mi enfado se redobla cuando leo el texto del correo.

De: Naruto Namikaze

Fecha: 21 de julio de 2012 08.31

Para: Sasuke Uchiha

Asunto: Precioso cuando bailas.

Me alegra verte feliz y mas aun saber que cumples lo prometido.

Atentamente,

Naruto Namikaze (el gilipollas)


La sangre se me espesa. Saber que me vigila, que ha leído el correo donde lo insulte y que no me respondió me enfurece hasta unos límites insospechados ¿por que no me llama? ¿Por qué no responde a mis correos? ¿Por qué me sigue?

Pienso en contestarle. Comienzo a escribir, diciéndole de todo menos bonito. Pero no…me niego a darle ese gusto y lo borro de un plumazo. Finalmente, apago el portátil y, con un enfado impresionante, me voy a la cama. Nueva noche en blanco.

Continuara….



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