capitulo 3
Aquella mañana tras salir de su trabajo en EBC,
Sasuke se dirigió directamente a Pretty Ladies, la peluquería donde trabajaba
Deidara. Tenía una competición de karate aquel fin de semana y quería estar
presentable. Al llegar, sonrió al ver allí a Iruka.
-Vaya. Hoy toca día de peluquería y donceles.-Sí. Tengo unos pelos que parezco la bruja Lola-se mofó Iruka.
-Ven Sasuke, siéntate aquí-le dijo Deidara, a quien obedeció rápidamente.
Una hora después estaba, igual que Iruka, con la cabeza llena de papel de plata esperando a que le subieran las mechas. Ambos comentaban los últimos cotilleos de las revistas del corazón cuando Deidara se acercó a ellos.
-¿Todo bien?-preguntó.
Juana levantó la cabeza y miró a sus amigas con gesto confuso.
-No. Nada está bien. ¿Por qué Harry Styles, hace alarde de semejante cuerpazo y yo tengo lo que tengo? Por favor... Está espectacular con este traje blanco.
Deidara y Sasuke miraron la revista que les enseñaba
y tras asentir, Sasuke dijo, mostrando la que estaba leyendo el:
-Para doncel espectacular Louis Tomlinson. ¿Pero habéis visto lo mono que va, incluso para hacer la compra? Es que me encanta. Os juro que si yo volviera a nacer, querría ser el.
-Sí, es mono-asintió Iruka.
-¡Mono! —Exclamo Sasuke señalando la página-. Este doncel es guapísimo. Si es que lo tiene todo. Es perfecto. Tiene estilo, un nombre perfecto y unos hijos y marido divinos.
-Ah, para divino, ¡Niall Horan!-Farfulló Deidara-. Ése es quien yo quisiera ser. Lo tiene todo para mi gusto: rubio, cuerpito, dinero a raudales y un nombre y apellido con glamour, ¡Niall Horan! Nada que ver con Deidara.
-Lo siento, pero yo soy más nacional-aclaró Iruka tras mirar al tal Niall-. Prefiero a Harry Styles, El Cuerpazo.
Los tres bromearon durante un rato, ensalzando las virtudes de los donceles que quisieran ser y sacando a relucir sus propios defectos. Finalmente Deidara se llevó a Iruka al lavabo para retirarle el tratamiento capilar. En ese momento sonó el iPhone de Sasuke. Era Arashi, su ex. Como un elefante en una cacharrería y cansado de sus continuas llamadas, contestó.
-¿Qué narices quieres ahora, pesado?
El hombre al escucharlo se rió. Seguramente pensó que dado que el era un doncel tan especial, no podía esperar otra contestación que no fuera aquella. Pero que, dado que le conocía tan bien, sabría llevarlo rápidamente a su terreno.
-Hola, nene. Te echo de menos.
Al oír su voz, Sasuke cerró los ojos. Aquel tono aterciopelado de Arashi le volvía loco. Pero no. No iba a permitirse dudar ni un segundo sobre su decisión. No le quería. Lo de ellos se había roto y no había marcha atrás.
-Arashi, ¿por qué me dices ahora esa sandez?
-Porque es verdad y para que no cuelgues sin escucharme.
Aquello la hizo sonreír. Cuando quería, Arashi era encantador. Se armó de paciencia.
-A ver, ¿qué quieres?
-Tengo una cena esta noche en casa de los Morino. Ya sabes, con Ranmaru, Idate y compañía. ¿Qué me pongo, corbata oscura o clara?
Incrédulo por la absurda pregunta, suspiró.
-Oscura, Arashi.
-¿Vienes conmigo?-le invitó él, de improviso.
-No.
-Por favor.
-No. Ni lo sueñes. Lleva a la pechugona de tu secretaria; esa jovencita que te mira con ojitos de gusarapo. Seguro que no dirá que no y quedarás muy bien ante tus amigotes.
Al escucharlo, él resopló.
-Sasuke, cuando te lo pido a ti es porque no quiero llevar a otra.
-Te recuerdo que me dijiste que yo era un doncel mayor. ¡Viejo! Joder, Arashi, que tú tienes treinta y dos ¿Debo considerarte un vejestorio próximo a la jubilación?
Aquello hizo que Arashi suspirara con resignación.
-Cariño, escúchame. Yo no quise decirlo en ese sentido, pero te empeñas una y otra vez en creerlo. Sólo dije que la juventud de Priscilla me nubló la razón.
-¡Ja! Eso no te lo crees tú ni jarto de vino-se mofó el.
-Nene, créeme.
Eso le hizo reír. Arashi, aún pillado con otra, intentaba justificar su error. No creía que aquello no se lo iba a perdonar. Le había descubierto con su joven y guapa secretaria en uno de sus ya famosos viajes de trabajo. Y le había llamado ¡Viejo! ¡Madura! Aún se le abrían las carnes cada vez que recordaba aquel momento. Quiso darle una sorpresa para su cumpleaños y el sorprendido fue el, al llegar y encontrarles en plena cabalgada.
-Venga no te hagas de rogar. Sé que los Morino te caen muy bien. Además, estará Ranmaru. Ella y tú siempre os...
-No voy a ir ¿cómo tengo que decírtelo? Tú y yo ya no somos pareja. Y por favor, deja de llamarme. No quiero verte. No quiero saber nada de ti ¿Lo entiendes de una santa vez?
-No. No lo entiendo.
A punto de soltar un chillido por la cabezonería de aquel hombre, que no paraba de atosigarlo, intentó no gritar.
-Mira, Arashi. Olvídate de que existo, ¿vale? Deja de llamarme, mandarme mensajitos, enviarme flores a casa y acosarme en el trabajo. Por Dios, ¡que cansino te estás poniendo!
-No. No voy a parar hasta que vuelvas conmigo, nene.
-¡Y un cuerno!-alzó la voz, atrayendo la mirada de toda la peluquería-. No voy a volver contigo porque no quiero. Sinceramente, tengo amor propio y madurez. Te recuerdo que me llamaste «viejo> por tener casi treinta años y, ¿sabes lo que te digo? ¡Que te den!
-Cariño... Escucha...
-No. No escucho ¿Y sabes por qué? Porque mi vejez y madurez hacen que me quiera a mí mismo y no tengo intención de ir rayando los marcos de las puertas al pasar porque tú, ¡so mierda!, desees corretear y ponerme los cuernos con cada jovencita que se cruce en tu camino.
-Pero nene...
-¡Ni nene ni leches!-gritó fuera de sí-. Me importa un bledo que seas guapo, que tengas dinero a raudales e incluso tu maldita posición social. ¿Y sabes por qué? Porque me importo, me quiero y necesito ser feliz. ¡Solo! ¿Entendiste? S O L O no con un merluzo como tú, que no aprecia a un doncel como yo hasta que lo pierde. Y a mí, me has perdido. Por lo tanto, ¡adiós!
Dicho esto, colgó y suspiró al mismo tiempo cerraba los ojos para calmarse. No iba a volver a caer en el rollito Arashi. No, no y no. De pronto, un estallido de aplausos le hizo mirar al frente. Toda la peluquería, de pie, daba palmas. El simplemente miró a sus amigos, se encogió de hombros y sonrió.
Continuara….
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