capitulo 8
Los días que estuvieron en Perth fueron
maravillosos y disfrutaron de la bonita y mágica ciudad, pero Sasuke no se
relajó. Sólo podía pensar en lo ocurrido y en lo extraño de toda aquella
situación. No había vuelto a soñar con el hombre, pero inexplicablemente no
podía dejar de pensar en el. Visitaron el castillo de Huntingtower y el Palacio
de Scone, pero no volvieron al Castillo de Elcho. Sasuke se negó. Incomprensiblemente,
aquel lugar ahora lo asustaba y no entendía el porqué.
Días después regresaron a Edimburgo. Una vez en el cómodo y confortable hotel Nuevo Estilo, Deidara preguntó desde la ducha:
-¿A qué hora es la cena medieval?
-El bus nos recoge en la recepción a las cinco y media. La cena comienza a las siete y se celebra en un recinto junto al puerto de Leith.
-Todo ello suponiendo que no nos lleve el aire y no llueva. Creo que va a caer una buena-dijo Sasuke mirando por la ventana mientras se tocaba el colgante-. ¿Habéis visto el viento que hace hoy?
En ese momento Deidara salió del baño.
-Os recuerdo que a Edimburgo se la conoce como la Ciudad de los Vientos-dijo, en plan maestro de escuela-. Venga, poneros vuestras galas medievales y vayamos a pasarlo bien. Con un poco de suerte hoy le subimos la falda a alguno con gaita y vemos si llevan tanguita o no.
Se vistieron con la indumentaria que habían comprado para la ocasión y bajaron a la recepción arrastrando sus faldas largas. Desde allí un autobús los llevó, junto a cientos de transeúntes, hasta el puerto de Leith. Querían divertirse.
La cena fue curiosa. Todo el mundo iba vestido para la ocasión y parecían que estaban en plena época medieval. Degustaron productos típicos de la zona, mientras unos hombres vestidos con armaduras recreaban combates medievales y, tras el espectáculo, aún sobraba tiempo para pasear por el pequeño mercadillo medieval. Un lugar donde, además de poder comprar baratijas, se podía encontrar queso, whisky o jabones artesanales de diferentes olores.
El iPhone que Sasuke llevaba en el bolsillo de la falda sonó y, como era de esperar, era Arashi. Suspiró y descolgó.
-Hola, nene. ¿Cómo va tu viaje?
-Maravilloso-respondió escuetamente-. ¿Qué quieres?
Sintió la duda de su ex novio al otro lado del auricular y se alertó. Le conocía muy bien. Esa actitud no era normal.
-Arashi, ¿qué quieres?-Volvió a preguntar.
-Estoy cenando con Ranmaru y Aoi y me acordé de ti. ¿Vuelves mañana? ¿Quieres que vaya a buscarte al tren?
«No, por Dios. Ya volvemos a las andadas...», pensó con desesperación.
-Mira, Arashi, no sé cuando voy a volver y...-mintió, pero él lo interrumpió.
-Nene, cuando regreses tenemos que hablar. Hay algo que quiero decirte personalmente. Por favor, por favor, cuando estés en Londres, llámame.
El tono de
aquel ruego lo inquietó.
-¿Qué ocurre Arashi?-no pudo evitar indagar.
-Cuando vuelvas hablamos.
-No-exigió el-. Dime qué pasa, ahora. Por el timbre de tu voz sé que es importante.
Sasuke escuchó a su ex resoplar.
-Sasuke-le explicó él-. Estoy saliendo con alguien y me gusta mucho. Sólo quería decirte que lo nuestro se ha roto definitivamente y...
-¡Pero eso es perfecto!-le interrumpió con alegría al escucharle.
Sin embargo, el corazón le saltó en el pecho al recordar que días atrás, cuando compraba el colgante, la anciana le dijo que podía pedir un deseo; exactamente ésa había sido su petición.
-Nene, yo te he querido mucho, pero Honoka ha aparecido en mi vida y...
-No tienes que darme explicaciones-repitió al sentir su voz cargada, feliz por lo que él había confesado-. Creo que haces muy bien saliendo con otras mujeres y enamorándote de ellas. Lo nuestro se había acabado y tú lo sabes ¿verdad Arashi?
-Sí, lo sé. Pero quería ser sincero contigo y contártelo en persona.
Tras mantener con él una interesante charla, Sasuke cerró el iPhone con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué ocurre?-preguntó Deidara.
-Chicos, ¡Arashi se ha enamorado! Me ha llamado para decirme que ha conocido a una tal Honoka y que, ¡pasa de mí!
Sus amigos al escuchar aquello, lo miraron sorprendidos y aplaudieron divertidos.
-Pues listo. Un capítulo más de tu vida, cerrado-murmuró Iruka
-Ay, mi niño, cómo me alegro-susurró Deidara con dulzura a su amigo, que estaba feliz por aquella noticia.
Sasuke miró hacia el cielo. No se vislumbraba ni una estrella y, por lo rápido que corrían las nubes ante la resplandeciente luna llena, supuso que iba a llover.
-Creo que deberíamos volver al hotel, o nos empaparemos hasta los huesos.
Pero Iruka ya había visto algo que le encantaba y gritó emocionado.
-Anda... Allí hay una gitana que lee el tarot. Vamos.
Sin esperar respuesta, corrió hacia la pequeña tienda amarilla. Sus amigos lo siguieron y, antes de entrar en ella, comenzó a llover. La gitana les hizo sentar mientras miraba a Sasuke con curiosidad. Primero leyó la mano a Iruka y después a Deidara. Cuando le tocó el turno a Sasuke, éste negó con la cabeza.
-No, gracias señora. Yo no quiero saber nada de esto.
La mujer sonrió ¡Era el! Le tomó la mano aun a pesar de sus protestas.
-¿Aún sigues sin creer en estas cosas, principito?
Sasuke, al escuchar aquello, miró a la gitana a la cara por primera vez. Aunque su rostro estaba envejecido y ajado y el pelo se había vuelto canoso, aquellos penetrantes ojos negros le hicieron recordar su nombre.
-¡Chiyo, La Escocesa!-grito.
-Sí, cielo... Soy yo.
Conmovido por el gesto de felicidad que vio en el joven, la gitana se levantó y lo acercó a su pecho. Ambos se fundieron en un abrazo lleno de calidez y amor. Un amor que, durante años, la gitana había ofrecido desinteresadamente, a espaldas del padre del pequeño, cada vez que era su cumpleaños, llegaban las Navidades o se le caía un diente.
-¿Os conocéis?-preguntó Iruka, sorprendido.
Los dos asintieron y Sasuke murmuró emocionado.
-Chiyo fue mi ángel de la guarda durante mi infancia, ella fue quien me enseñó que cantando, a veces se olvidan las penas y los problemas.
La gitana se emocionó al escucharlo, pero quitó importancia a sus palabras y rió, mientras no perdía detalle y se fijaba en su colgante.
-No hagáis caso a mi principito. El es un doncel valiente y especial. Yo solo estuve a su lado para besuquearlo.
Feliz por aquel reencuentro, Sasuke miró a la mujer y respondió aún incrédulo.
-Pero... ¿tú qué haces por estas tierras?
-Ya ves... Regresé a mi hogar, Escocia. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí? Lo último que supe de ti fue que vivías en Londres-repuso sentándose en una silla.
-Y allí vivo. Trabajo en una tienda de ropa de nuevos diseñadores, EBC. Aquí sólo estoy de vacaciones con mis amigos.
La gitana parecía encantada con lo que le contaba.
-Veo que te has convertido en un Doncel tan hermoso como los que salen en las revistas-Sasuke sonrió al entenderla-. ¿También te gusta tu trabajo?
-Sí, pero aún no he conseguido vivir en un castillo-se burló de sí mismo, al reconocer que las preguntas de Chiyo obedecían a los deseos que pidió en su día.
-Bueno, cielo, dos de tres no es un mal porcentaje de aciertos, ¿verdad? Y, quién sabe, el tercero aún se puede cumplir.
Divertido por aquello, Sasuke abrazó a la gitana.
-Venid conmigo. Vamos a mi caravana-los invitó.
Durante más de una hora, permanecieron dentro charlando y recordando los buenos tiempos. Sasuke y Chiyo estaban poniéndose al día sobre sus respectivas vidas, cuando el sonido del viento llamó la atención de todos.
-Ufff, ¡qué viento se está levantado!-dijo Deidara, al ver cómo se movía la caravana.
-No te preocupes-rió la gitana-. Es lo normal por estas tierras.
La luz hizo amago de irse, pero regresó. Sólo hubiera faltado que se quedaran a oscuras.
-¡Ay, Dios! Chiyo-gritó Sasuke de pronto-. No me digas que la esfera que tienes allí es la misma de cuando yo era niño.
La gitana asintió. Sasuke se levantó y se acercó. Allí estaba aquella bola de cristal transparente que, durante años, había venerado con autentico amor. Sin poder evitarlo posó sus manos sobre ella y sonrió. Mientras Deidara y Iruka cotorreaban, sentados en un pequeño sillón, la gitana se aproximó por detrás y le preguntó:
-¿Quieres pedir tres deseos? La otra vez te gustó hacerlo. Sasuke sonrió y la mujer cogió la bola y la llevó hasta la mesita para que todos lo vieran. Los cuatro se sentaron a su alrededor y la gitana volvió a insistir.
-¿Quieres pedir tres deseos, cielo? Piensa que se han cumplido dos de los tres que pediste en su día y, mi niño, sigo pensado que tu felicidad te espera en el pasado. Por favor, no te lo niegues.
-¿Eso querrá decir que tengo que darle otra oportunidad a Arashi?-bromeó Sasuke al escucharlo.
-¡Ni loco, mi niño!-respondió Deidara.
Sasuke puso sus manos sobre la bola y aceptó el desafío con ganas de diversión.
-Ya sabes, Chiyo, que yo no creo en estas cosas-se defendió, a pesar de todo.
-Lo sé, principito. Pero estás en Escocia, tierra de leyendas, y aquí lo imposible puede hacerse realidad-susurró la mujer, al tiempo que fijaba la vista en el colgante.
-Venga, no seas sieso-recriminó Iruka-. Pide una buena aventura para los tres. Algo impensable.
-Con hombres impresionantes, mucha lujuria y desentreno-apostilló Deidara.
-¿Aventura impensable, con hombres, lujuria y desenfreno?-repitió Sasuke, sarcástico, y aquellos asintieron.
-¿Puedo pedir un deseo colectivo?-preguntó el joven, dejándose llevar por las tonterías que decían sus amigos.
-Sí-sonrió aquella-. Nunca se sabe lo que se puede cumplir.
Un trueno hizo retumbar el suelo y Sasuke se sorprendió a sí mismo cerrando los ojos y diciendo.
-Deseo conocer al hombre que aparece en mis sueños.
-Mmmmm ¡Qué romántico! ¿Puedes pedir otro algo para mí?-sonrió Deidara divertido.
-¡Vale! Incluyo un hombre para Deidara en el lote-Se rió al decir aquello.
-¿Tu segundo deseo?-preguntó la gitana de ojos brillantes, mientras la lluvia golpeaba el exterior de la caravana.
-Que esa aventura dure tres meses y esté acompañada por mis dos amigos.
-Oh, sí, ¡qué maravilla!-jaleó Iruka la propuesta.
-¿Y tu tercer deseo?-volvió a preguntar la gitana.
Pero cuando Sasuke fue a responder, se escuchó un ruido infernal y la luz se apagó. Asustados, salieron de la caravana. Un rayo había caído cerca y había partido un enorme roble en dos, además de ocasionar un apagón general en Edimburgo. Al ver la situación, Sasuke miró a la gitana.
-Creo que es mejor que nos vayamos, Chiyo ¿Estarás por aquí mañana?-dijo, agobiado por la situación.
-No te preocupes, cielo, me encontrarás.
-¡Perfecto! Mañana, antes de salir hacia el aeropuerto, pasaré a darte un beso.
Sasuke abrazó a la mujer y, junto a sus amigos, se encaminaron hacia donde les esperaba el autobús que los devolvería al hotel. Muertos de risa, y sumergidos en la oscuridad, se recogieron las complicadas faldas largas y corrieron por la orilla del embarcadero. De pronto, Sasuke tropezó contra alguien y, para no perder el pie, se agarró a sus amigos. Los tres cayeron a las oscuras aguas del puerto de Leith, debido al impulso.
Continuara….
hola me encanta esta historia de hecho me la lei como tres veces en amor yaoi y cuando quise volver a leerla (te he dicho que me encanta) ya no la encuentro, por fa me podrias mandar la historia completa para tenerla entre mi coleccion de fanfics favoritos :) te lo agradeceria toda la vida
ResponderEliminarHola!!!!
ResponderEliminarA decir verdad también espero me puedas facilitar... vender(?)... pasar... QwQ esta historia completa... (se arrodilla completamente e inclina frente a ella)POR FAVOR!!!
De verdad me enamore de tu fanfic QwQ y... también lo leí en amor yaoi, por desgracia al parecer han eliminado la cuenta... y ya no pude volver a leerlo...
Nuevamente...te pido de favor, es una historia que de verdad adore escrita por ti.
Saludos. Espero estés bien.
hola soy Setsuna y he de decirte que me encanta esta historia de hecho me la lei como cinco veces en amor yaoi y cuando quise volver a leerla ya no la encuentre, por fa me podrias mandar la historia completa para tenerla entre mi coleccion de fanfics favoritos :) te lo agradeceria toda la vida y vuelvo a repetir la amo
ResponderEliminarDonde busco para leer toda la historia?
ResponderEliminarDonde busco para leer toda la historia?
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