capitulo 32
Con el lunes comienza la semana laboral. No he vuelto a
saber nada de Neji y casi lo agradezco. Cada vez que pienso lo que hice me
avergüenzo. Soy un carbón con todas las letras. Me aproveche de la debilidad
que siente por mí y, en cuanto conseguí lo que quise, lo deje sin pensar en sus
sentimientos.
Miro mi correo mil veces, dos mil, tres mil, pero Naruto no
contesta. Da la callada por respuesta y eso me enfurece más. Definitivamente no
le importo. He sido un rollito mas para el y tengo que asumirlo. ¡Soy imbecil!
Mi jefa llega y hoy esta
especialmente impertinente. Sai intenta quitármela de encima y lo hace
de la mejor forma que sabe. ¡Sexo! Yo me hago el tonto y hago como que no me
entero de nada. En el fondo, hoy le agradezco a Sai que la tenga ocupada.
Los días pasan y mi tatuaje apenas me molesta. He seguido
todas las instrucciones que Juugo me dio, y aun lo llevo bajo el plástico que
el me puso.
Continúo sin noticias de Naruto.
Mi jefa, como siempre, sigue tan simpática. Me llena la mesa
de trabajo hasta el ultimo día y yo, como buen pringado, me lió con el. Si hay
algo que mi padre me ha enseñado es a no dejar nada a medias nunca.
El jueves salgo con mis amigos a tomar unas cervezas. Juugo
esta entre ellos y me pregunta por mi tatuaje. Es el único que lo sabe y me
niego a que lo sepa nadie más. Quedo con el en pasar el viernes por su estudio
para que lo vea.
¡Y por fin es viernes!
En unas horas cojo las vacaciones.
Sigo sin saber nada de Naruto y del supuesto viaje a las
delegaciones, por lo que lo doy por olvidado. Tras darle mil vueltas a la
cabeza, decido no pensar en ello. Algo imposible, pues Naruto no me abandona.
Cuando apago mi ordenador y me despido de mis compañeros,
casi no me lo creo. Voy a estar casi un mes fuera de aquella oficina, de aquel
ambiente, y eso me apetece una barbaridad. Cuando salgo, voy directamente a ver
a Juugo. Me ve el tatuaje y me indica que ya puedo quitar el plástico que lo
protege.
Al llegar a casa, tengo un mensaje de mi hermano en el
contestador.
Me pide que me quede con mi sobrina dos noches. Tiene planes
con Kisame. Incapaz de hacer lo contrario, le digo que si. Mi hermano esta
desatado y eso me hace sonreír.
A las nueve de la noche, mi tremenda sobrina llega a casa y
se hace dueña de la televisión, mientras mi hermano, entre suspiros y
aspavientos, me cuenta sus últimas hazañas sexuales. Cuando se va, mi sobrina
me pide que llame a TelePizza y juntos nos comemos una pizza de jamón de Cork
mientras me hace tragarme los absurdos dibujos de Bob Esponja. ¿Por qué le
gustaran?
A las doce, agotado de tanto Bob esponja, Calamardo y de oír
<<burguer-cangre-burguer>>, nos vamos a la cama. Seiya se empeña en
dormir conmigo y yo acedo, encantado.
El domingo por la mañana, mi hermano aparece mas feliz que
una perdiz, y tras decirme << ¡Ya te contare! >>, se marcha con
prisas con mi sobrina. Mi cuñado lo espera en doble fila en el coche.
Aquella noche, tras un día tirado en el sofá, observo mi
maleta. Al día siguiente me voy para Jerez a pasar unos días con mi padre. Me
bebo un vaso de agua y me meto en la cama aunque, antes de apagar la luz de la
lamparita, miro los labios marcados de
Naruto en ella. Apago la luz y decido dormir. Lo necesito.
Mí llegada a Jerez, a la casa de mi padre, como siempre es
motivo de algarabía en el vecindario. Mebuki, la jarandera, me abraza; Yoshino,
la de la bodega, me besuquea. Hiashi, cuando me ve, da triples mortales de alegría.
Todos me quieren. Mi padre es un hombre muy apreciado. Tiene el típico taller
de coches y motos de toda la vida, << Taller Uchiha>>, y es más
conocido aquí que el vino fino.
Por la tarde, mientras me estoy dando un bañito en la
maravillosa piscina que mi padre ha puesto en la casa, aparece Neji. Mientras
nado hacia el borde, me fijo en sus pantalones blancos y e la camisa de lino
naranja que lleva. Esta tan guapo como siempre y esos colores a su tono de piel
le vienen fenomenal. Sonríe. Eso es buena señal.
-Hola, jerezano.
-¡Holaaaaaa!
-Ya era hora de que regresaras al hogar, ¡Descato!
Sus palabras y su sonrisa me dan a entender que esta bien,
que su enfado conmigo esta olvidado. Eso me reconforta. Salgo de la piscina con
mi bañador de camuflaje y noto como recorre con sus ojos todo mi cuerpo. Mi
padre, que no ve su mirada, se acerca por detrás.
-Mira quien ha venido a verte, Sasuke. ¿Quieres una
cervecita, Neji?
-Gracias, Fugaku, la tomare encantado.
Mi padre se va nos
deja solos. Nos miramos y le pregunto entre risas:
-¿Queeeeeeeeee?
-Estas muy guapo.
Encantado por el piropo, murmuro mientras me seco la cara
con una toalla:
-Grasciasssssss…..tu también lo estas.
Me acerco a el y le doy dos besos. Siento sus manos en mi
cintura mojada y al ver que no me
suelta, le replico.
-Suéltame o mi padre le ira con el cuento al tuyo y nos
organizan la boda en dos días.
-Si esa es la manera de verte mas a menudo, ¡aceptare!
Me río t el me suelta. Nos sentamos en una de las sillas.
-¿Qué tal todo?
-Bien ¿Y tu?
Neji asiente. No quiere profundizar en lo que ocurrió. En
ese momento, aparece mi padre con dos cervezas y una Coca-Cola para mí.
Durante un buen rato, los tres charlamos junto a la piscina.
A las ocho, Neji me invita a cenar. Voy a decir que no, que no me apetece, pero
mi padre rápidamente acepta por mi. A las nueve, ya arreglado, salgo del chalet
de mi padre con Neji y me monto en su coche.
Me lleva a un restaurante nuevo que han abierto en Jerez y
disfrutamos de una cena agradable. Neji es simpático y con el nunca se acaban
los temas de conversación. Cuando salimos de allí nos vamos a una terracita a
tomar algo.
-Sasuke-me dice, cuando menos me lo espero-, si te invito a
venirte conmigo unos días al Algarbe, ¿aceptarías?
Casi me atraganto, Lo miro y le pregunto:
-¿A que viene eso ahora?
Neji se apoya en la mesa y me retira un mechón que me cae en
los ojos.
-Ya lo sabes.
Lo miro, desconcertado. ¿Otra vez con lo mismo? Y, antes de
que pueda decir nada, se abalanza sobre mí y me da un beso. Su lengua toma mi
boca.
-Tu jefe no es recomendable para ti.
¡Stop! ¿Neji me esta hablando de Naruto?
-Naruto Namikaze no es el hombre que tú crees-me dice.
-¿De que me estas hablando?
Neji me acaricia el ovalo de la cara.
-Digamos que se mueve en ambientes que no son sanos para ti.
Sin necesidad de preguntar sobre lo que habla, lo entiendo.
Pero la sangre se me espesa al darme cuenta de que Neji curiosea mi vida. ¿Por
qué últimamente todos me espían? Lo miro a los ojos, malhumorado.
-¿Y tu que sabes de mi jefe y de sus ambientes?
-Sasuke, soy policía y para mi es muy fácil conocer ciertas
cosas. Naruto Namikaze es un rico empresario alemán al que le gustan mucho las
mujeres y donceles. Se mueve en un ambiente muy selecto y me consta que le
gusta compartir algo más que amistad.
Saber que Neji conoce ciertas cosas de Naruto me incomoda,
me inquieta.
-Mira, no se de que hablas, ni me importa-le replico,
incapaz de callarme-. Pero lo que no entiendo es que haces tú hablándome de mi
jefe y de lo que hace en su vida privada.
-Sasuke, tu jefe no me importa, pero tu si-aclara
mirándome-. Y no quiero que tomes una decisión equivocada. Se quien eres, me
gustas y no quiero que nadie pueda jorobar lo nuestro.
-¿Lo nuestro? ¿Y que es lo nuestro?
-Lo nuestro es lo que tú y yo tenemos. Nos gustamos hace
años y…
-Diossssssss……Diossssssss…-murmuro horrorizado.
-Sasuke ese hombre no…
-¡Se acabo! No quiero oírte hablar de mi jefe, ni de mi vida
privada, ¿entendido?
Neji dice que si con la cabeza y nos envuelve un silencio
incomodo.
-Llevame a casa o me iré solo, ¡elige!-le digo,
levantándome.
Se levanta, apura su copa y se saca las llaves del coche del
bolsillo.
-Vamos.
Nos montamos en su coche. Conduce y ninguno de los dos
hablamos. Cuando llegamos a la puerta de la casa de mi padre, para el motor me
mira y susurra:
-Sasuke, piensa en lo que te he dicho.
Y acercándose a mí, me besa. Me toma los labios con dulzura
y yo en un principio le respondo, pero, cuando Naruto aparece en mi cabeza, me
aparto. Abro la puerta del coche, me bajo y camino hacia la casa de mi padre,
maldiciendo.
Continuara…