capitulo 31
Cuando llego al Amnesia, mis amigos me preguntan por Neji.
Mis señas les indican que no quiero hablar. Respetan mi silencio y no vuelven a
preguntar. Mi buen amigo Juugo se acerca a mí y me pide una Coca-Cola.
-Bebe…Te sentara bien.
Una hora después, ya estoy más relajado. Juugo se ha
encargado de hacerme sonreír y solo me ha permitido beber Coca-Cola. Según el,
el alcohol no es bueno para las penas. Mientras todos hablamos, me fijo en su
brazo. Su tatuaje me llama la atención. Por ello lo agarro y lo acerco a mí.
-¿Este es nuevo?
-Si ¿te gusta?
Asiento.
Siempre me han gustado los tatuajes y los hombres que lo
llevan.
Algo que, ni por asomo tiene Naruto. Su piel es suave e
impoluta, algo de lo que carece Juugo, que es tatuador y un ferviente amante de
grabar su piel. De pronto, se me ocurre algo.
-Juugo, ¿tú me harías un tatuaje?
Sus ojos me miran.
-Claro que si. Cuando tú quieras, Sasuke.
-¿Cuánto me cobrarías?
Juugo sonríe.
-Nada, cielo. A ti te lo hago gratis.
-¿En serio?
-Que si, petardo.
-¿Me lo harías ahora?
Sorprendido, deja su cerveza sobre el mostrador y repite mis
palabras:
-¿Ahora?
-Si.
-Son las cinco de la madrugada.
Sonrió. Pero, dispuesto a conseguir mi propósito, me acerco a el.
-¿No crees que es una hora estupenda para hacelo?
No hace falta seguir hablando. Juugo me agarra con fuerza de
la mano y salimos del bareto. Nos montamos en su moto y me lleva hasta su
estudio, su negocio de tatuajes. Al entrar, enciende las luces y yo miro a mí
alrededor. Cientos de dibujos colgados por las paredes, el trabajo de Juugo
durante todos aquellos años.
Tribales, nombres, caricaturas, dragones…
-Bueno, don impaciencia. ¿Qué tatuaje quieres que te haga?
Sin moverme, sigo observando las fotos hasta que veo algo y
entones se lo que deseo tatuarme. Se sorprende cuando se lo digo, pero buscamos
en sus plantillas lo que quiero. Decidimos el tamaño. No muy grande, pero que
se vea. Decidido, trabaja en la plantilla. Veinte minutos después, me mira.
-Ya lo tengo, precioso.
Nervioso, respondo afirmativamente. Me lo enseña.
Observo su diseño y sonrió. Me invita a sentarme en la
camilla donde hace los trabajos.
-¿Dónde quieres que te tatué?
Durante unos instantes, dudo. Quiero que aquel tatuaje sea
algo muy intimo, que solo vea quien yo quiera y que siempre…siempre me recuerde
a el. A Naruto. Al final. Convencido de lo que quiero, me toco en la zona de la
pubis y susurro:
-Aquí, quiero que lo tatúes aquí.
Juugo sonríe. Yo lo hago también.
-Nene, será un tatuaje muy sensual. Lo sabes ¿verdad?
-Si, lo se-contesto.
Juugo asiente y pregunta, mientras coge una aguja:
-¿Estas seguro, Sasuke?
-Si-afirmo con rotundidad.
-Vale precioso, entonces tumbate.
Mientras hablamos y escuchamos a Bon Jovi, Juugo traba sobre
mi cuerpo. Los pinchazos de la aguja me duelen, pero no es comparable con el
dolor que tengo en mi corazón por culpa de Naruto. Sobre las siete de la
mañana, Juugo deja la aguja sobre la mesita y me lava con agua.
-Ya esta, precioso.
Me levanto, ansioso por ver el resultado.
En calzoncillos, me dirijo hacia un espejo y el corazón se
me encoge a leer sobre mí pubis: << Pideme lo que quieras>>.
Cuando llego a casa, sobre las ocho de la mañana, estoy
agotado y algo dolorido por el tatuaje. Pero abro el portátil. Descargo las
fotos que hice con mi móvil y decido cual enviar. Después abro mi correo y
escribo.
De: Sasuke Uchiha.
Fecha: 22 de julio de 2012 08. 11
Para: Naruto Namikaze.
Asunto: Noche satisfactoria
Para que veas que lo que te prometí lo cumplo y lo disfruto.
Atentamente,
Sasuke Uchiha.
Adjunto al mensaje una foto en la que se me ve sobre una
cama con Neji besándome. El tatuaje ni lo menciono. No se lo merece. Quiero que
se sienta mal. Que vea que sin el mi vida sigue. Tras leer el escueto mensaje
cien veces, lo envió. Cierro el portátil y me marcho a dormir.
Continuara….
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