jueves, 18 de septiembre de 2014

Pídeme lo que quieras

capitulo 10


Tras salir del restaurante, Naruto vuelve a cogerme de la mano con un gesto posesivo, y yo me dejo llevar. Cada vez me gustan más las sensaciones que me provoca, a pesar de que estoy algo desconectado por su proposición.

Una parte de mí quiere rechazarla, pero otra parte quiere aceptarla. Me gusta Naruto. Me gustan sus besos. Me gusta cómo me toca y sus juegos. Caminamos en busca de la sombra  por los jardines del Palacio Real mientras hablamos de mil cosas, aunque de ninguna en profundidad.

-¿Te apetece venir a mi hotel?-me pregunta de repente.

-¿Ahora?

Me mira. Recorre mi cuerpo con lujuria y susurra con voz ronca:

-Si. Ahora. Estoy alojado en el hotel Villa Magna.

El estomago se me contrae. Ir a una habitación con Naruto supone ¡lo que supone! Sexo…sexo…y sexo. Y, tras mirarlo unos segundos, le digo que sí con la cabeza, convencido de que es eso lo que quiero con él. Sexo. Caminamos de la mano hasta el parking.

-¿Me dejaras conducir?

Me mira con sus inquietantes ojos azules y acerca su boca a mi oído.-¿Has sido bueno?-Buenísimo.

-¿Y vas a volver a cantar?-Con toda seguridad.

Lo oigo reír, pero no contesta. Cuando llegamos al parking y paga el ticket, vuelve a mirarme y me entrega las llaves.-Tus deseos son órdenes para mí, pequeño.

Emocionado, doy un salto a lo Rocky Balboa que vuelve a hacerlo sonreír. Me pongo de puntillas y lo beso en los labios. Esta vez soy yo quien le agarra de la mano y tira de él en busca del Ferrari.

-¡Uoooooooooooo!-grito, emocionado. Naruto se monta y se pone el cinturón.-Bien, Sasu-me dice-. Todo tuyo. Dicho y hecho.

Arranco el motor y pongo la radio. En seguida, la música de Maroon 5 llena el interior del vehículo y, antes de que él toque el volumen, lo miro y murmuro:

-Ni se te ocurra bajarlo.

Pone los ojos en blanco, pero sonríe. Está de buen humor. Salimos del parking y me siento como si fuera un guerrero con aquel impresionante coche entre mis manos. Sé dónde está el hotel Villa Magna, pero antes decido darme una vueltecita por la M-30. Naruto no habla, simplemente me observa y aguanta estoicamente el volumen de la radio y mis cantos. Media hora después, cuando me doy por satisfecho, aminoro la marcha y salgo de la    M-30 para dirigirme al hotel Villa Magna.

-¿Contento por el paseo?

-Mucho-respondo, emocionado por haber conducido semejante coche.

Sus manos me cosquillean las piernas y noto que se paran sobre mi entrepierna. Hace circulitos sobre mi entrepierna y me humedezco al instante. Escandalizado, quiero cerrar las piernas.

-Espero que dentro de media hora estés todavía más contento-me dice.

Eso me hacer reír mientras noto que sus manos juguetonas apretando mi sexo a través del vaquero. Eso me pone más y más, y, cuando llegamos a la puerta del Villa Magna y nos bajamos del coche, me agarra de la mano, me quita las llaves y se las entrega al portero. Después tira de mí hasta llegar a los ascensores. Una vez en su interior, el ascensorista no necesita preguntarnos nada: sabe perfectamente dónde nos tiene que llevar. Al legar a la ultima planta, se abren las puertas del ascensor y leo <<Suite Royal>>

Al entrar, respiro el lujo y el glamur en estado puro. Muebles color café, jardín japonés…Entonces me doy cuenta de que hay dos puertas en la suite. Las abro y descubro dos fantásticas habitaciones con enormes camas King size. -¿Por qué utilizas una suite doble?

Naruto se acerca a mí y se apoya en la pared.

-Porque en una habitación juego y en la otra duermo-murmura.

De pronto, unos golpes en la puerta llaman mi atención y entra un hombre de mediana edad. Naruto lo mira y dice:

-Tráiganos fresas, chocolate y un buen champán francés. Lo dejo a su elección.

El hombre asiente y se marcha. Yo todavía estoy en estado de shock mientras observo el placer de lo exclusivo. Nos alejamos unos metros de la puerta y caminaos por la habitación. Yo me dirijo directamente a una terraza. Abro las puertas y salgo.

Pronto siento a Naruto detrás de mí. Me coge por la cintura y me aprieta contra él. Después baja su cabeza y siento sus labios repartir cientos  de dulces besos por mi cuello. Cierro los ojos y cómo esta se agarra con fuerza a mi pecho y empieza a masajear mis pezones y comienzo a vibrar. Ha sido entrar en la habitaron y ya siento que me quiere poseer. Lo apremia la prisa. Lo apremia hacerlo ya.

-Naruto, ¿puedo preguntarte algo?-Si.

A cada segundo que pasa me siento más húmedo por las cosas que me hace sentir.

-¿Por qué vas tan de prisa?

Me mira…me mira…me mira y, finalmente, dice:

-Porque no quiero perderme nada y menos aún tratándose de ti.- Un jadeo sale de mi boca y ahora es él quien pregunta-: ¿Llevas el vibrador en la mochila?

Al recordarlo maldigo en silencio.-No-respondo.

Él no contesta y, sin que yo me mueva, noto que me desabrocha el botón del vaquero y me baja la cremallera. Introduce su mano bajo mis calzoncillos, roza con un dedo mi pene y nota que esta húmedo y sin pensárselo don veces coge mi pene con su mano y empieza a masturbarme. Lo estimula.

-Dije que siempre lo llevaras encima, ¿lo recuerdas?-Si.

-¡Ah, pequeño…! Debes recordar los consejos que te doy si quieres que podamos disfrutar plenamente del sexo.

Asiento, totalmente subyugada, cuando su mano se para y lo saca de mis calzoncillos. Quiero pedirle que continué. En cambio, me acerca un dedo a la boca.

-Quiero que sepas cómo sabes. Quiero que entiendas por qué estoy loco por volver a devorarte.

Sin necesidad de nada más, muevo el cuello y meto su dedo en mi boca. El sabor de mi sexo es saldo.

-Hoy, señorito Uchiha-vuelve a murmurar en mi oído-, pagaras por no haber traído el vibrador y haber frustrado uno de mis juegos.

-Lo siento y…

-No. No lo sientas, pequeño-murmura-. Jugaremos a otra cosa. ¿Te atreves?-Si…-suspiro, más excitado a cada instante que pasa.- ¿Estas seguro?-Si…

-¿Sin limites?-Sado no.

Lo oigo sonreír, cuando vuelven a escucharse unos golpes en la puerta. Naruto se aparta de mí y, al volverme, veo que un camarero nos tare una preciosa mesa de cristal y plata con lo que había pedido. Naruto descorcha el champán, sirve dos copas y, acercándome una, brinda conmigo.

-Brindemos por lo bien que lo vamos a pasar jugando, señorito Uchiha. Lo miro. Me mira.

Siento cómo mi cuerpo reacciona ante la palabra <<juego>>. Si viera esa mirada suya en Facebook no dudaría en darle al >>Me gusta>>. Al final sonrío, choco mi copa contra la suya y asiento con toda la seguridad que puedo.

-Brindo por ello, señor Namikaze.


Continuara…..

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