capitulo 19
Cuando suena mi despertador, quiero morir.
Estoy cansado. Apenas he dormido pensando en lo ocurrido en
aquel bar. Las palabras de Naruto, su mirada y como aquellos hombres me
deseaban me impedían dormir. Al final, sobre las cuatro de la madrugada saqué
el vibrador de la maleta y, tras jugar un poco con él, conseguí apagar mi fuego
interno.
Como el día anterior, Natsuhi, Naruto y yo salimos del hotel
y el chofer nos llevó hasta las oficinas para conseguir la reunión. Hoy me he
puesto unos pantalones que cuestan quitar. No quiero que vuelva a ocurrir lo
del día anterior. Nada más verme, Naruto ha paseado su mirada por mi cuerpo y,
aunque solo me ha dicho <<Buenos Días>>, por su tono intuyo que ya
no esta enfadado.
Durante horas, mientras escucho atento la reunión, mi mirada
y la de Naruto se encuentran en varias ocasiones. Hoy no me manda ningún
correo, ni interrumpe la reunión. Se lo agradezco. Quiero ser profesional en mi
trabajo.
A las siete, cuando llegamos al hotel, me despido de él y de
Natsuhi y subo a mi habitación. Estoy muerto de calor. Alguien llama a mi
puerta. Abro y no me sorprendo cuando veo a Naruto. Su mirada es decidida.
Entra y cierra la puerta, se quita la chaqueta y después me coge entre sus
brazos, y camina hacia el dormitorio con el morbo instalado en su mirada.
-Dios, pequeño…Te deseo
No hace falta decir nada más. El deseo es mutuo y la noche,
larga y perfecta.
Cuando me despierto a las seis de la mañana, Naruto no está.
Se ha ido de mi cama, pero como estoy tan agotado por nuestro maratón de sexo
vuelvo a dormirme.
Sobre las diez de la mañana, el sonido de mi móvil me
despierta. Rápidamente lo cojo y leo un mensaje de Naruto:
<<Despierta>>.
Salto de la cama y me doy una ducha. Es sábado. Hoy no
tenemos ninguna reunión y quiero pasar el máximo de tiempo con él. Cuando salgo
de la ducha vestido solo con la toalla, alguien llama a mi puerta. Abro y me
encuentro a un magnifico Naruto vestido con unos vaqueros de cinturilla baja y
una camisa blanca abierta. Su aspecto es tentador y salvaje. Terriblemente
apetecible.
¡Vaya, qué bueno está!-Buenos Días, pequeño.- ¡Buenas!
Lo miro, como si fuera una colegiala.
-¿Te apetece pasar el día conmigo?-me comenta.
Su pregunta me sorprende. Por una vez, no esta dando nada
por hecho.-Por supuesto que sí.
-¡Genial! Te voy a llevara
comer a un sitio precioso. Coge el bañador. Sonrío afirmativamente y él
entra en la suite.
-Ve a vestirte o al final mi comida serás tú-murmura con voz
ronca.
Divertido por sus palabras, corro hacia el dormitorio. Cuando
entro, oigo una canción en la radio que me encanta y canto mientras me visto:
Muero por tus besos, por tu ingrata sonrisa. Por tus
bellas caricias, eres tú mi alegría. Pido que no me falles, que nunca te me
vayas y que nuca te olvides, que soy yo quien te ama. Que soy yo quien te
espera, que soy yo quien te llora. Que soy yo quien te anhela los minutos y
horas…Me muero por besarte, dormirme en tu boca
Me muero por decirte que el mundo se equivoca…
Cuando me doy la vuelta, Naruto esta apoyado en el quicio de
la puerta, observándome.
-¿Qué cantas?
-¿No conoces esta canción?-No. ¿Quién canta? Termino de
abrocharme el vaquero y añado:- Un grupo llamado La Quinta Estación y la
canción se llama Me muero.
Naruto se acerca. Me pongo el mi camiseta que enseña el
ombligo lila, pero no puedo evitar sonreír, intuyo sus intenciones. Me coge de
la cintura.
-La canción dice algo así como << me muero por
besarte>>, ¿no? Asiento como un bobo. Pero qué tonto me pongo con
él…-Pues eso mismo me pasa a mí en este momento, pequeño.
Me coge entre sus brazos. Me aúpa y me besa. Me devora los
labios con tal ímpetu que ya deseo que me desnude y prosiga devorándome. La
canción continua sonando, mientas me besa…me besa…me besa. Pero de pronto se
detiene, me suelta y me da un azote divertido en el trasero.
-Termina de vestirte o no respondo de mí.
Me río entro
rápidamente en el baño para recogerme el pelo en una coleta alta. Cuando
salgo, Naruto esta apoyado en la cristalera mirando hacia el exterior. Su
perfil es impresionante. Sexy. Cuando me ve aparecer, sonríe.
-¿Cómo lo haces para estar cada día más guapo?
Encantando por aquel piropo, le dedico una sonrisa. Él se
acerca a mí, me agarra del cuello y me besa. ¡Oh, si! Finalmente, se separa de
mí y me mira a los ojos.
-Salgamos de aquí antes de que te arranque la ropa,
pequeño-murmura.
Entre risas llegamos a la recepción del hotel. No vuelve a
tocarme ni acercarse a mí más de lo necesario. Un joven recepcionista, al
vernos, se acerca a nosotros y le entrega a Naruto unas llaves. Cuando se aleja
miro el llavero, movido por la curiosidad.
-¿Lotus?
Naruto asiente señala hacia la puerta del hotel donde veo
aparcado un maravilloso deportivo naranja.
-¡Dios, un Lotus Elise 1600! Naruto se sorprende.-Señorito
Uchiha, ¿además de entender de fútbol también entiende de coches?-Mi padre
tiene un taller de reparación de coches en Jerez-respondo, coqueto.
-¿Te gusta el coche?
-Pero ¿Cómo no me va a gustar? ¡Es un Lotus!
-Me dejaras conducirlo, ¿verdad?-le pregunto, sin acercarme
a él, a pesar de que lo estoy deseando.
Sin sonreír Naruto me mira…me mira…me mira y al final tira
las llaves al aire y yo lo cojo.
-Todo tuyo, pequeño.
Deseo tirarme a su cuello y besarlo, pero me contengo. Al
fondo veo a Natsuhi mirarnos con curiosidad y no quiero darle carnaza, aunque
sé que ella esta sacando sus propias conclusiones. ¡Que le den! Su cara lo dice
todo y presiento que esta muy…muy cabreada.
Naruto y yo salimos por la puerta del hotel y, en cuanto nos
montamos en el coche y lo arranco, pongo la radio. La canción de Kiss de
Prince suena y yo muevo los hombros, encantado. Naruto me mira y pone los ojos
en blanco. Divertido, sonrío por su gesto y, antes de que pueda decir nada, me
pongo mis gafas de sol.
-Agárrate, nene.
El día se presenta fantástico. Conduzco un Lotus
impresionante junto a un hombre más impresionante todavía. Cuando salimos de
Barcelona en dirección a Tarragona me desvío por una carretera. Naruto no mira.
-No sé si sabes que yo e veraneado en Barcelona muchos
años-le informo.-No. No lo sabía.
Siento la adrenalina a tope mientras conduzco.
-Te voy a llevar a un sitio donde se puede probar esta
maravilla. Verás. ¡Vas a flipar!
Con su seriedad habitual, Naruto me mira y dice:-Sasu…este
camino no es para este coche.-Tú tranquilo.-Vamos a pinchar, Sasu.- ¡Cállate,
aguafiestas! Mi adrenalina se revoluciona. Continúo el camino y pasamos sobre
varios charcos. El reluciente coche se embarra y Naruto me mira. Yo canturreo y
hago como que no lo estoy viendo. Sigo mi camino pero de pronto, ¡oh, oh! El
coche me hace un movimiento extraño y presiento que hemos pinchado una rueda.
La adrenalina, la alegría y el buen humor se esfuman en
décimas de segundos y maldigo en mi interior. Seguro que me dice que me lo
avisó y tendré que asentir y callar. Disminuyo la velocidad y, cuando paro, me
muerdo el labio y lo miro con cara de circunstancias.
-Creo que hemos pinchado.
El gesto de Naruto se descompone. Está claro que los
imprevistos no les gustan. Estamos en medio de un camino a pleno sol a las doce
de la mañana. Sin decir nada, sale del coche y da un portazo. Yo salgo también.
El portazo lo omito. El coche esta sucio y embarrado. Nada que ver con el
cuarenta minutos antes. La rueda pinchada es justo la delantera de mi lado.
Naruto cierra los ojos y resopla.
-Vale, hemos pinchado. Pero, tranquilo. Que no cunda el
pánico. Si la rueda de repuesto esta donde tiene que estar, yo lo cambio en un
santiamén.
No contesta. Malhumorado se dirige hacia la parte de atrás
del coche, abre el portón trasero y veo que saca una rueda y las herramientas
necesarias para cambiarlas. De malos modos, se acerca a mí, suelta la rueda en
el suelo y me dice con las manos ennegrecidas:
-¿Te puedes quitar en medio?
Sus palabras me molestan. No solo es su tono, es su
intención.
-No-contesto sin moverme ni un centímetro-, no me puedo
quitar de en medio.
Mi respuesta lo sorprende.
-Sasu-gruñe-, acabas de estropear un bonito día. No lo
estropees más.
Tiene razón. Yo me he empeñado en meterme por aquel camino,
pero me duele que me hable así.
-El precioso día lo estas estropeando tú con tus malos modos
y tu caras de fastidio-le contesto, incapaz de quedarme callado-. ¡Joder! Que
solo se ha pinchado la rueda del coche. No seas tan exagerado.
-¡¿Exagerado!?
-Si, terriblemente exagerado. Y ahora, por favor, si te
quitas de en medio y o solito cambiare la rueda y pagaré mi terrible,
irreparable y tremendo error.
Naruto suda. Yo sudo. El sol no nos a tregua y no llevamos
una mísera botella de agua para refrescarnos. Veo el agobio en su cara, en su
mirada.
-Muy bien, listillo-me dice, abriendo las manos-. Ahora vas
a cambiarla tú solito.
Sin más, comienzo a andar hacia un árbol que esta a unos
diez metros del coche. En cuanto llega a
la sombra, se sienta y me observa.
La furia me llena por dentro y empieza a picarme el cuello.
¡El sarpullido! Sin pararme a pensar en ello, pongo el gato del coche debajo de
él y comienzo a hacer palanca para subirlo. El esfuerzo me hace sudar. Sudo
como un cosaco. Mi pecho y mi espalda están empapados, el pelo de mi flequillo
se me pega a la cara pero prosigo en mi empreño, sin dar mí brazo a torcer.
Para bruto y autosuficiente, ¡yo!
Tras un esfuerzo terrible en el que pienso que me va a dará
un patatús, consigo quitar la rueda pinchada. Me pringo todo de grasa, pero la
cosa ya no tiene remedio. Cuando estoy apunto de gritar de frustración, siento
que Naruto me agarra por la cintura.
-Vale, ya me has demostrado que tú solito sabes hacerlo- me
dice con voz suave-. Ahora, por favor, ve a la sombra, yo terminaré de poner la
rueda.
Quiero decirle que no. Pero tengo tanto…tanto…tanto calo que
o voy bajo el árbol o estoy seguro que me voy a desmayar.
Diez minutos después, Naruto arranca el coche, le da la
vuelta y se acerca a mí marcha atrás.
-Vamos…monta.
Enfurruñado, hago lo que me pide.
Estoy sucio, furioso y sediento. Él esta igual aunque
reconozco que su humor es mejor que el mío. Conduce con cuidado por el puñetero
camino y sale a la autopista. Cuando ve una gasolinera grande para, me mira y
pregunta:
-¿Quieres beber algo fresquito?
-No…-Al ver como me mira, gruño-: Pues claro que quiero
beber algo. Me muero de sed, ¿no lo ves?
-¿Se puede saber qué te pasa ahora?
-Me pasa que eres un amargado. Eso es lo que me pasa.
-¡¿Cómo!?-pregunta, sorprendido.
.Pero ¿de verdad crees que, por pinchar la rueda y manchar
la ropa de grasa, el bonito día se puede jorobar? ¡Por favor! Que poco sentido
del humor y de la aventura que tienes. Alemán tenías que ser.
Va a responder algo pero se calla. Resopla, baja del coche y
entra en la gasolinera. Entonces veo a mi lado un lavado de coches manual y no
lo pienso. Arranco el coche, pongo el vehículo en paralelo, meto tres euros en
la maquinita y la manguera de agua comienza a funcionar. Lo primero que hago es
mojarme las manos y quitarme la grasa que la rueda ha dejado en ellas y es
tanto el calor que siento que me suelto la coleta y, sin importarme quién me
mire, meto la cabeza bajo el chorro. ¡Oh, qué frescura! ¡Que gusto!
Cuando me he refrescado la cabeza, vuelvo a ver la vida de
mil colores. Naruto sale de la gasolinera con dos botellas grandes de agua y
una Coca-Cola y se acerca a mí, sorprendido.
-Pero ¿Qué estas haciendo?
-Refrescarme y, de paso, lavar el coche.-Y, sin previo
aviso, giro el chorro hacia él y lo mojo mientras me río a carcajadas.
Su cara es un poema.
La gente nos mira y yo ya me estoy arrepintiendo de lo que
acabo de hacer. ¡Madre, que cara de mala leche! Esa espontaneidad mía me va a
dar disgustos y creo que en décimas de segundos llegara el primero. Pero,
sorprendiéndome, Naruto suelta las botellas de agua y la Coca-Cola en el suelo
y se acerca a más hacia mí.
-Muy bien, nene, ¡Tú lo has querido!
Corre hacia mí, me quita la manguera y me empapa entero. Yo
grito, me río y corro alrededor del coche mientras él disfruta con lo que hace.
Durante varios minutos nos empapamos mutuamente y nuestra furia se va con el
barro y la suciedad. La gente nos mira divertida al pasar por nuestro lado
mientras nosotros, como dos tontos, seguimos mojándonos y riéndonos a
carcajadas.
Cuando el agua se corta de pronto porque los tres euros se
han acabado, yo estoy empapado contra la puerta del coche. Naruto suelta la
manguera y se paga a mi cuerpo antes de besarme. Me devora la boca con auténtica
pasión y me pone la carne de gallina.
-Algo tan inesperado como tú esta dando emoción a un
amargado alemán.- ¿De verdad?-murmuro como un bobo. Naruto asiente y me besa.
-¿Dónde has estado toda mi vida?
¡Momentazo!
Momentazo de película. Me siento la heroína. Soy Julia Roberts en Pretty
Woman. Baby en A tres metros sobre el cielo. Nunca nadie me ha dicho
nada tan bonito en un momento tan perfecto.
Tras un montón de besos ardientes, decidimos marcharnos.
Estamos empapados y ponemos unas toallas en los asientos de cuero del coche.
Naruto vuelve a darme las llaves del Lotus.
-Sigamos con la aventura-murmura.
Entre risas, llegamos hasta Sitges. Allí aparcamos el coche
y no me sorprendo cuando, tras guardar las llaves en mí bandolera, Naruto
reclama mi mano. Se la entrego y juntos caminamos por las calles de aquella
bonita localidad como una pareja más.
El calor seca nuestras ropas y me lleva hasta un precioso
restaurante donde comemos mientras observamos el mar. Nuestra charla y él
sonríe. Pocas veces lo he visto así. En ese momento, ni él es mi jefe ni yo su
secretario. Simplemente somos pareja que disfruta de un momento precioso.
Por la tarde, sobre las seis, decidimos darnos un baño en la
playa. Nada más entrar en el agua, Naruto me coge en sus brazos y camina
conmigo hacia el interior hasta que me suelta y bebo un buen trago e agua.
¡Joder, que mala esta! Dispuesto a hacerle pagar su fechoría, meto una pierna
entre las suyas y, cuando no se lo espera, la ahogadilla se la hago yo. Eso lo
sorprende, así que intento escapar de él, pero me coge de nuevo y me sumerge en
el mar.
Pasamos un rato divertido en el agua y, cuando salimos, nos
tiramos sobre nuestras toallas en la arena y nos secamos al sol en silencio. La
morriña se apodera de mí y estoy a punto de dejarme llevar por Morfeo cuando
Naruto se levanta y me propone tomar algo fresco. Lo acepto sin dudarlo.
Recogemos nuestras cosas y nos acercamos a un chiringuito.
Naruto va a pedir las bebidas mientras yo me siento a una
mesita y me suena el teléfono. Mi hermano. Pienso si cogerlo o no, pero al
final decido que no y corto la llamada. Vuelve a sonar y finalmente claudico.
-Dime, pesado.
-¿Pesado? ¿Cómo que pesado? Te he llamado mil veces,
descastado.
Sonrío. No me ha llamado osito. Esta cabreado. Mi hermano es
un caso, pero como no estoy dispuesto a estar tres horas hablando con él, le
pregunto:
-¿Qué pasa, Itachi?-¿Por qué no me llamas?
-Por que estoy liado. ¿Qué quieres?-pregunto mientras
observo a Naruto pedir bebidas y luego teclear algo en su móvil.
-Hablar contigo, ositooooooooooooo.
-Itachi, cariño, ¿Qué te parece si te llamo más tarde? Ahora
no puedo hablar. Oigo su resoplido.
-Vale, pero llámame, ¿de acuerdo?-Besossssssssssssssssssss.
Corto la comunicación y cierro los ojos. La brisa del mar me
da en la cara y estoy feliz. El día esta siendo maravilloso y no quiero que
acabe nunca. El móvil suena otra vez y,
convencido de que es mi hermano, respondo:
-Pero mira que eres pesadito, Itachi, ¿Qué narices quieres?
-Hola, guapísimo, siento decirte que no soy el pesadito de
Itachi.
Inmediatamente me doy cuenta de que es Neji, el hijo de
Hiashi. Cambio mi tono de voz y suelto una carcajada.
-¡Ostras, Neji, perdona! Acababa de colgar a mí hermano y ya
sabes lo pesadito que es…
Oigo como sonríe.
-¿Dónde estas?-me pregunta.
-En este momento en Stges, Barcelona.- ¿Y que haces
allí?-Trabajando.- ¿Hoy sabado?-Nooooo…hoy no. Hoy disfruto del sol y la
playa.- ¿Con quien estas?
Es pregunta me pilla tan de sorpresa que no sé qué
responder.-Con gente de mi empresa-dijo finalmente.
Naruto se acerca a la mesa. Deja una Coca-Cola con mucho
hielo y una cerveza sobre su superficie y se sienta a mi lado.
-¿Cuándo vienes a Jerez? Ya estoy esperándote.
-Dentro de unos días.-¿Tanto vas a tardar?-Me temo que
si.-Joder-maldice. Incomodo por como Naruto me observa y escucha la
conversación respondo:-Tú pásalo bien. Ya sabes que por mí no tienes que
guardar luto. Neji resopla. Mis palabras no le han gustado y añade:
-Lo pasare bien cuando tú llegues. Ya sabes que unas
vacaciones sin mi jerezano preferido me saben a poco.
Me río. Naruto me mira.
-Anda…no seas tonto, Neji. Tú pásalo bien y cuando llegue a
Jerez te doy un toque y nos vemos, ¿de acuerdo?
Tras despedirnos, cierro el móvil, lo dejo sobre la mesa y
cojo la Coca-Cola. Estoy sediento. Durante unos segundos, Naruto mira como
bebo.
-¿Quién es Neji?
Dejo el vaso sobre la mesa y me retiro el pelo de la
cara.-Un amigo de jerez. Quería saber cuando voy a ir.
De pronto me doy cuenta de que le estoy dando explicaciones.
¿Qué hago? ¿Por qué se las doy?
-¿Un amigo…muy amigo?-insiste. Sonrío al pensar en
Neji.-Dejémoslo en amigo.
El maravilloso hombre que esta a mi lado asiente y mira al
horizonte.-¿Qué pasa? ¿Qué tu no tienes amigas?
-Si…y con algunas comparto sexo. ¿Compartes sexo tú con
Neji?
Si me pudiera ver la cara, vería la cara de tonto que se me
ha puesto con su pregunta.
-Alguna vez. Cuando nos apetece.- ¿Disfrutas con él?
Esa pregunta tan intima me parece totalmente fuera de lugar.
-Si.
-¿Tanto como conmigo?
-Es diferente. Tú eres tú y él es él.
Naruto clava su mirada, me observa…me observa y me
observa.-Haces muy bien, Sasu. Disfruta de tu vida y del sexo.
Tras aquello, no vuelve a preguntar sobre Neji. Nuestra
conversación continúa y el buen rollito entre nosotros prosigue.
A las siete de la tarde decidimos regresar a Barcelona. De
nuevo Naruto me da las llaves del Lotus y yo conduzco encantado, disfruto del
momento.
Esa noche, cuando llegamos al hotel, Naruto pide que nos
suban algo de cena a mi habitación y durante horas hacemos salvajemente el
amor.
Continuara….
espero que os haya gustado y como siempre espero vuestras opiniones .
ResponderEliminarhasta mañana :)!